Viernes, 8 de octubre
21:00 horas

Noche de poesía
Yeison F. García López
Acompañado por Mireia Sentís y Noni Benegas




Yeison F. García López
Cali (Colombia), 1992

En el  año 2016, publicó la plaqueta poética “Voces del Impulso”, editada por elCentro de Estudios Panafricanos. Y en el 2021 publicó su primer poemario “Derecho deAdmisión” editado por La Imprenta. También ha participado en el libro de Mar García“Inapropiados e inapropiables: Conversaciones con artistas africanos y afrodescendientes”(2018); en la publicación colectiva “Devuélvannos el oro: cosmovisiones perversas y acciones anticoloniales” (2018) y en la antología de Álvaro López Fernández, ÁngelaMartínez Fernández y Raul Molina Gil “Lecturas del Desierto. Antología y entrevistassobre poesía actual en España. Poetas nacidxs a partir de 1982” (2018).Ha sido parte de diferentes propuestas comunitarias como: la exposición colectiva:“Todos los tonos de la rabia. Poéticas y políticas antirracistas” expuesta en el año 2018en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León (MUSAC), en la Tertulia LiterariaExiles y en las publicaciones colectivas “Cuando somos el enemigo. Activimos negro enEspaña” (2019) coordinada por Jeffrey Abe Pans y “Brújulas sobre África. Miradas paradesaprender la región subsahariana” (2021) coordinada por la ociación Africaye.




Crecer sin tierra



A las que migramos en la niñez

nos toca gravitar en el aire,

ser puente entre varios universos,

reclamar nuestra libertad de pertenencia

a las cosas de las que nos hablaban en casa,

y a otras que han rodeado la mirada.


Hemos crecido en mil mundos,

hablamos diferentes lenguas

para poder comunicarnos desde el limbo.  

Tejemos y destensamos la vida

para que nos aguante.

Nuestra identidad está abiertamente

en contra del olvido.


Las cabinas y locutorios fueron nuestra conexión

con aquello que sentíamos cerca,

eran nuestra patria.


En mi casa se escuchó “faltan 5 pa las doce” siempre.


Cada año alguien nos recuerda que no nacimos aquí,
que nuestra piel no corresponde a su idea.

En algún momento hemos escarbado un agujero

para escondernos y sólo escuchar el latido,

de nuestros corazones de barro.


Olemos a raíces,

nos arraigamos a la justicia,

cultivamos amor

para poder recibir algo de cariño.

En el desplazamiento dulce de nuestros cuerpos,

de aquí de allí,

de allí de acá,

aprendimos a no creer

en la neutralidad.

Me hablo a mi,

a una generación,

a las infancias

con procesos migratorios,

que crecieron sin tierra.